Nelson Chacaguasay y La Verdad

Fotomontaje: PlanV

RESPALDOS

El 15 de noviembre de 2018 se cumplió el décimo aniversario de la primera sentencia dictada en contra del periodista Nelson Chacaguasay, del semanario La Verdad, de Machala. Él ha ido a prisión dos veces por distintas demandas, provenientes de miembros de la Función Judicial de la provincia de El Oro. La razón: denuncias realizadas en La Verdad de casos corrupción. Además de la cárcel, tuvo que pagar indemnizaciones y multas impuestas por jueces y por la Supercom por contenidos publicados en su medio de comunicación.

La primera sentencia se remonta al 2008, cuando la Corte Provincial de El Oro lo condenó a 10 meses de cárcel por injurias calumniosas en contra del juez Primero de lo Civil, Silvio Castillo. Según Castillo, el periodista lo acusó de enriquecimiento ilícito, sin pruebas, en una nota publicada en septiembre del 2007. Sin embargo Chacaguasay, argumentó que dicha publicación no era de su autoría, sino era un espacio pagado por terceros en donde se denunciaba el mal procedimiento de Silvio Castillo en un juicio que tenía a su cargo. El periodista estuvo cinco de los 10 meses en prisión. Pero Castillo emprendió una segunda demanda por supuesto daño moral. Pidió 400.000

 

Mientras cumplía prisión por el primer caso, Chacaguasay fue demandado por otra autoridad. Se trató del exfiscal de El Oro, Francisco Quevedo Madrid, quien acusó a Chacaguasay de injuria calumniosa en 2009. Se debió a una publicación de copias de cheques que supuestamente vinculaban a Quevedo con el fallecido notario José Cabrera, cuya financiera fantasma quebrada perjudicó a miles de personas en el Ecuador.

Según Chacaguasay , la copia fue entregada por la Policía Judicial y fue a la cárcel por proteger a los periodistas que trabajaban en su semanario. Por esta causa, el periodista fue sentenciado a 30 días de prisión y al pago de daños y perjuicios. Fue amenazado de muerte y solicitó seguridad a los encargados de la cárcel. El comunicador se acogió en los dos casos al dos por uno, y en total cumplió siete meses en prisión.

Pero la persecución continuó. En 2015, la Supercom inició un proceso contra el semanario La Verdad por supuestamente incumplir seis disposiciones de la Ley de Comunicación. Las seis sanciones implicaron multas por casi 8.000 dólares, cantidad dos veces mayor al patrimonio del medio de comunicación y que puso en riesgo su permanencia.

Su caso fue ingresado hace nueve años en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). A noviembre de 2018, no pasa la fase de Admisibilidad. El periodista se encuentra en total indefensión frente a la persecución política. Él y su familia siguen siendo amenazados por redes sociales y a través de llamadas anónimas.

Fuente: Fundamedios

 

Mientras cumplía prisión por el primer caso, Chacaguasay fue demandado por otra autoridad. Se trató del exfiscal de El Oro, Francisco Quevedo Madrid, quien acusó a Chacaguasay de injuria calumniosa en 2009. Se debió a una publicación de copias de cheques que supuestamente vinculaban a Quevedo con el fallecido notario José Cabrera, cuya financiera fantasma quebrada perjudicó a miles de personas en el Ecuador.

Según Chacaguasay , la copia fue entregada por la Policía Judicial y fue a la cárcel por proteger a los periodistas que trabajaban en su semanario. Por esta causa, el periodista fue sentenciado a 30 días de prisión y al pago de daños y perjuicios. Fue amenazado de muerte y solicitó seguridad a los encargados de la cárcel. El comunicador se acogió en los dos casos al dos por uno, y en total cumplió siete meses en prisión.

Pero la persecución continuó. En 2015, la Supercom inició un proceso contra el semanario La Verdad por supuestamente incumplir seis disposiciones de la Ley de Comunicación. Las seis sanciones implicaron multas por casi 8.000 dólares, cantidad dos veces mayor al patrimonio del medio de comunicación y que puso en riesgo su permanencia.

Su caso fue ingresado hace nueve años en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). A noviembre de 2018, no pasa la fase de Admisibilidad. El periodista se encuentra en total indefensión frente a la persecución política. Él y su familia siguen siendo amenazados por redes sociales y a través de llamadas anónimas.

Fuente: Fundamedios