Nueve muertes en la vía a Píntag

Fotomontaje: Luis Argüello

RESPALDOS

El deceso de nueve presuntos asaltantes en la vía Sangolquí-Píntag, el 28 de noviembre de 2008, quedó en el olvido. Apenas fue registrado por la prensa nacional. Ese día ocurrió una intensa balacera en ese sector después de que la fábrica de lácteos Apple Swiss fuera asaltada. Estaba ubicada en el km 5 de la vía Sangolquí-Pifo. Pero el enfrentamiento fue a un kilómetro de la empresa.

Según reportes periodísticos de la época, agentes del Grupo de Apoyo Operativo de la Policía participaron en la persecución de los presuntos delincuentes que se trasladaban en dos autos.

Sobre este hecho hubo versiones contradictorias. Jorge Jiménez, jefe de la Policía Judicial de Pichincha de ese entonces, informó que en el operativo actuó un patrullero de la zona. Pero testigos dijeron que quienes dispararon a los asaltantes lo hicieron desde un taxi y una camioneta. De esta última se habría bajado un hombre con un arma tipo ametralladora, quien se acercó a uno de los autos y disparó rematando a quienes todavía agonizaban. Ningún policía salió herido.

Ese testimonio prendió las alarmas de organizaciones de derechos humanos. Por ejemplo, Inredh informó que recibió cartas para en las que se apoya la acción policial. Pero la ONG prefirió dejar planteadas preguntas en una publicación titulada Ejecución extrajudicial o legítima defensa: una mirada al caso Pintag. “Dejar de interrogarnos qué pasó en Pintag es lo mismo que dejar de hablar cuando el poder abusa de un ciudadano y lo manda a prisión por ejercer su derecho a la libre expresión”, manifestó.

En la escena del crimen se encontraron cuatro revólveres calibre 38, una subametralladora y una cartuchera recortada. “Si se hallaron seis armas, significa que tres personas estuvieron desarmadas, y si los policías resultaron ilesos indica que no hubo cruce de fuego. La investigación es la clave de este caso”, dijo Inredh.

Pero esas inquietudes no fueron aclaradas por las autoridades de la época. La Policía solo justificó su proceder diciendo que al ver en peligro su identidad recurrieron al “uso progresivo de la fuerza”. El diario Opinión de Machala fue el único que hizo el seguimiento al caso. Publicó que seis de los muertos eran de la provincia de El Oro. La madre de uno de los hombres abatidos, Paúl Hidalgo, aseguró al medio que su hijo no era delincuente y que trabajaba como chofer de una unidad de la Cooperativa Cifa.