Yorgi Hernán Cedeño Saltos

Fotomontaje: Luis Argüello

RESPALDOS

El 30 de septiembre de 2009, agentes del extinto Grupo de Apoyo Operacional (GAO) detuvieron a Yorgi Hernán Cedeño Saltos junto a sus hijastros Fabricio Colón, Javier Universy y Jenny Karina Pico. Fue en las avenidas El Inca y Las Gardenias, en el norte de Quito.

Los policías actuaron sin orden judicial y fueron acusados de haber torturado a los detenidos y desaparecido a Cedeño Saltos. Solo un año después de los hechos, un agente que participó en el operativo confesó el asesinato de Cedeño.

Según las versiones de Fabricio Colón Pico, fueron torturados para que se hicieran cargo del asalto a una agencia del Banco Rumiñahui, en el Hospital Militar. Pero según versiones periodísticas tras el juicio, los gendarmes exigieron la entrega del dinero producto del asalto. El ‘mal reparto’ generó la enemistad, publicó El Telégrafo. Cedeño fue torturado con la técnica del ‘submarino’ y al tener asma no resistió y murió. Sus restos fueron abandonados en el río Blanco, a la altura de la ciudad La Concordia, pero no fueron encontrados. Sus hijastros fueron abandonados en un sector despoblado y fueron los que pusieron la denuncia.

El 28 de julio de 2011, 12 ex agentes del GAO fueron declarados culpables por el Tribunal Cuarto de Garantías Penales de Pichincha, que los sentenció únicamente a 2, 5 y 10 meses de prisión. Todos fueron puestos en libertad casi inmediatamente por haber cumplido sus penas.

En febrero de 2014, la Sala Penal de la Corte de Pichincha ratificó la sentencia, pero aumentó la pena a 4 años de reclusión menor por desaparición forzosa y tortura a cuatro personas. En esa misma audiencia se conoció del asesinato de uno de los policias procesados y el suicidio de otro de los acusados. Finalmente, en abril de 2016,  la Sala Especializada de lo Penal, Penal Militar, Penal Policial y Tránsito de la Corte Nacional declaró improcedentes los recursos de casación interpuestos por los 10 procesados.